sábado, 30 de octubre de 2010

ADOLFO MÁRQUEZ ESPARZA AL PREMIO MUNICIPAL DE ARTE 2010



Para la versión 2010 del Premio Municipal de Arte, que desde 1954 viene entregando la Municipalidad de Chillán, el Grupo Literario Ñuble que preside el profesor Jorge Rozas Godoy, ha presentado la postulación del profesor e historiador chillanejo, Adolfo Márquez Esparza.

Compartimos con ustedes la carta de presentación con la que el Grupo Literario Ñuble respalda la postulación del profesor Márquez Esparza.

domingo, 25 de julio de 2010

LA IGLESIA CATÓLICA NO TIENE AUTORIDAD MORAL PARA PEDIR INDULTO
Resulta vergonzosa la intervención política que están haciendo las altas jerarquías de la Iglesia Católica en Chile, intentando conseguir un indulto presidencial para criminales de lesa humanidad con motivo de la conmemoración del Bicentenario.
A los criminales que abusaron del poder político y militar, que degollaron, que quemaron, que violaron, que torturaron, que gozaron aplicando electricidad en los genitales, que hicieron desaparecer a tantos chilenos y chilenas, que se apropiaron de los bienes de muchas gente, amparados por un gobierno de facto y haciendo uso de los recursos del Estado, no se les puede indultar. Actuaron con la prepotencia y la seguridad que les brindaba el miedo de los indefensos. Son criminales feroces, deshumanizados. Deben cumplir hasta el último día sus condenas.
La Iglesia Católica no es quien para arrogarse el poder de influir en las decisiones de un gobierno laico. La Iglesia Católica debería estar preocupada de resolver los múltiples problemas de descomposición interna que hoy le afectan y que sí son motivo de vergüenza en Chile y en todos los rincones del mundo donde se ha instalado.
La Iglesia Católica debería responder por los crímenes del P. Juan Ginés de Sepúlveda, quien trató a los indígenas americanos de “bestias con voz humana sobre las cuales los cristianos podían actuar libremente”; por los crímenes del P. Diego de Landa, quien hizo quemar las bibliotecas de la civilización maya “porque contenían cosas del demonio”; por los crímenes y abusos del monje Johann Tetzel, cuyo nombre está en la historia asociado a la escandalosa “venta de indulgencias”. La Iglesia Católica debería responder por los crímenes, torturas y atropellos a la dignidad humana cometidos por el Tribunal del Santo Oficio o Tribual de la Inquisición, desde el año 1.220 cuando el Papa Honorio III lo fundara y que hoy sigue existiendo con el pomposo nombre de Congregación para la Doctrina de la Fe. La Iglesia Católica debería responder por el silencio-cómplice del Papa Pío XII ante los crímenes y el holocausto de judíos, gitanos, homosexuales y transexuales durante la Segunda Guerra Mundial.
Todo esto entre muchas, muchas otras “faltas” cometidas en nombre de Dios por la Santa Iglesia Católica.
Cómo me gustaría vivir hoy la Iglesia de Martín Lutero, la del Padre Pío, o la de nuestro Padre Hurtado. Vivir esa grande y humanitaria Iglesia del Cardenal Raúl Silva Henríquez, y no esta de medallitas de aluminio y policromadas estampitas con las que pretenden seguir dominándonos.

martes, 29 de junio de 2010

30 DE JUNIO : DIA NACIONAL DEL BOMBERO


Los Bomberos de Chile están de fiesta



En el año 1929, el Cuerpo de Bomberos de Copiapó recibe un oficio de parte de la Superintendencia de Seguros, en el cual se le pide que respalde la idea lanzada por el Cuerpo de Bomberos de Curicó, en el sentido de fijar el día 15 de diciembre como el Día Nacional del Bombero Voluntario, recordando el gran incendio que ese día, pero en el año de 1850, causó grandes estragos en Valparaíso.

El Cuerpo de Bomberos de Copiapó contestó favorablemente a la proposición, sin embargo, hizo la siguiente observación: “Que no sea señalado como Día del Bombero, una fecha que recuerda una catástrofe, sino un día de regocijo como la fundación del Cuerpo de Bomberos de Valparaíso, por ser el primero en Chile.”

Mas, debieron pasar 33 años desde la proposición copiapina para que, en 1962, el Presidente de la República, D. Jorge Alessandri Rodríguez, firmara la ley que establecía como Día Nacional del Bombero Voluntario, el día 30 de junio, recordando aquel glorioso 30 de junio de 1851, cuando se fundó el primer Cuerpo de Bomberos Voluntarios, honor y gloria para la ciudad de Valparaíso.

Haciendo un poco de historia debemos recordar que el puerto había sufrido dos grandes incendios, uno el 15 de marzo de 1843 y otro, el 15 de diciembre de 1850, los que se propagaron con suma facilidad, poniendo en serios peligros a la ciudad, debido a factores climáticos adversos, y carencia de materiales de extinción y de organización.

El desastre de 1850 se pudo controlar gracias al valioso apoyo brindado por los buques surtos en la bahía, principalmente ingleses y franceses, los cuales aportaron maquinaria y todo el elemento humano disponible.

Aquellas dolorosas experiencias fueron motivación suficiente para materializar la idea de la fundación del Cuerpo de Bomberos de Voluntarios. Al llamado que hiciera el Intendente, D. Manuel Blanco Encalada, acudieron presurosos a inscribirse tanto ciudadanos chilenos como ingleses, franceses, italianos, alemanes, etc.; organizando cuatro compañías: una de hachas y escalas, dos de bombas y una de Guardia de la Propiedad.

Con el generoso aporte de la ciudadanía rápidamente se pudo contar con dos bombas y sus respectivos implementos de trabajo, traídos desde Estados Unidos de Norteamérica. En nuestro país se construyeron las escalas, las hachas, baldes, ganchos de fierro, palas, picos, y todo cuanto fuera necesario para prestar un buen servicio.

Fue así como el Cuerpo de Bomberos de Valparaíso se convirtió en el modelo en el cual se inspirarían las otras instituciones hermanas, las que rápidamente fueron surgiendo a través de todo Chile; recogiendo y acrecentando aquel legado de moral, civismo, disciplina y entrega que caracteriza el espíritu que anima a todos los Cuerpos de Bomberos Voluntarios diseminados a lo largo y ancho de nuestra querida Patria.

domingo, 13 de junio de 2010

SIGNIFICADO DE LA BANDERA MAPUCHE

En el mes de Marzo de 1991 la organización mapuche Aukin Wallmapu Ngulam (Consejo de Todas las Tierras), hizo un llamado a la nación mapuche para diseñar una bandera nacional. Se presentaron alrededor de quinientos diseños, entre ellos se seleccionó la bandera de la nación Mapuche.
Los colores y elementos de la bandera de la nación mapuche representan lo siguiente:

Azul
Kalfü Vida
Orden
Abundancia Símbolo
del universo
Blanco
Ayon-lig Limpieza
Curación
Longevidad Símbolo
de la sabiduría
y la prosperidad
Amarillo
Choz Renovación Símbolo
del sol
Rojo
Kelü Fuerza
Poder Símbolo
de la historia
Verde
Karü Tierra (naturaleza)
Sabiduría
Fertilidad
Poder de Curación Símbolo
de la machi
Kultrún Los cuatro puntos
cardinales Símbolo de la
sabiduría universal
Gemil El arte de la manufactura
La ciencia
El Conocimiento El sistema de escritura

24 DE JUNIO

AÑO NUEVO MAPUCHE

"Deuma afpule pun, mapuche mapumeu wengetuai introvill monguen... Ka femngechi peumanguen, wengetuai rakiduam, newen, ka kiñegün introkom puche, ka antü ñi mülerpuam doi küme monguen..."

("Cuando la noche haya llegado a su tope final, la naturaleza dará paso a un nuevo ciclo de vida en el mundo indígena, permitiendo renovar los sueños, esperanzas y compromisos hacia un futuro mejor para todos")



En el calendario mapuche, fundamentado en un profundo conocimientos de la naturaleza, el 24 de junio marca el comienzo del Año Nuevo mapuche o We Tripantu.
Este especial momento coincide con el solsticio de invierno para el hemisferio sur, lo que marca el regreso del Padre Sol hacia las latitudes australes. Es el inicio de una nueva vida en toda su expresión.
El We Tripantu marca un nuevo ciclo de vida, paulatinamente se van alargando los días, brotan los árboles, florecen las plantas, la tierra comienza a germinar, un nuevo espíritu invade a las personas.
En esta festividad, una misma fuerza espiritual llamada newen, estremece de energía a todos los seres vivientes y hace de los hombres y mujeres, hermanas y hermanos con todos los elementos de su medio.

Un afectuoso saludo en este Nuevo Año que se avecina para todos mis hermanos mapuches y que los nuevos tiempos vengan cargados de bendiciones, de paz, de salud y de justicia.





domingo, 23 de mayo de 2010

BERNARDO O'HIGGINS HÉROE INMUTABLE


PROLOGO

“La historia engrandece a una nación como también a sus individuos, ella pondera los más altos hechos y el valor de sus guerreros y conduce sus nombres a la posteridad”, con estas palabras enviadas en carta por el egregio prócer chillanejo, Bernardo O’Higgins en 1824 al abogado Gaspar Marín desde su exilio en Lima, da a conoce su visión sobre la trascendencia de la historia. Explica el papel desempeñado por esta disciplina inspirada por Clío que da a conocer tras la rigurosa investigación exaltando o condenando las acciones de los protagonistas de los hechos trascendentales, de acuerdo a sus logros o desaciertos, proyectándolos a la memoria nacional

Sin duda que, en los últimos tiempos, una nueva corriente historiográfica abandona los conservadores trabajos que destacaban a los personajes instalándolos en un pedestal como personajes prominentes exaltando sólo sus méritos o aciertos. Hoy, muchos investigadores se dedican a dar a conocer todas las facetas de los personajes, mostrando sus logros y las debilidades, bajándolos del pedestal inalcanzable. Esto es lo que hace el profesor Adolfo Márquez Esparza al publicar este libro que da a conocer justamente los diversos aspectos de la vida de Bernardo O’Higgins en forma muy sencilla con un vocabulario al alcance de cualquier persona y como él lo especifica, en especial, va dirigido a los estudiantes de esta región y de este país, para quienes su figura debe ser conocida y preservada empleando además un acento anecdótico, por lo tanto como profesor, utiliza recursos didácticos que incluyen una extensa cronología al final de la obra y una antología poética que da realce lírica a la figura del prócer chillanejo.

Esta es una obra realizada por un chillanvejano quien ha destinado su tiempo a concretar esta obra destinada a divulgar la imagen y obra del prócer que, merece estar siempre presente en la memoria colectiva como hijos agradecidos de su obra republicana trascendental en pro de esta nación del extremo sur de América. Márquez, con esta obra se agrega a una extensa nómina de autores e historiadores que han sajado la pluma para divulgar las diversas facetas del egregio personaje haciéndolo figurar una vez más en los anaqueles de muchas bibliotecas que invitan a la lectura y que son el resultado del trabajo intelectual de quienes admiran su obra.

O’Higgins, podemos apreciarlo en numerosas facetas, como el niño y adolescente que, creció con padres ausentes, lejos de su hogar, a aquel hijo lejano del gobernador de Chile de origen irlandés, quien, entre la penumbra de la distancia y del tiempo, nunca dejó de interesarse en la forja cultural. Preparándolo con las herramientas propicias para el futuro, como presagiando que aquel vástago de Chillán tenía su destino trazado para ser protagonista connotado en la historia de este país.

Demostración de aquello, este infante de cuatro años cabalgó junto al oficial Tirapegui y a otros soldados para conducirlo a la ciudad de Talca, donde fue recibido por el amigo de su padre, don Juan Albano Pereira, quien , además gestionó el bautismo del pequeño cuya pila se encuentra en el museo de Huilquilemu, cercano a aquella ciudad del Maule; el estudiante en el Colegio de Naturales de Chillán , que compartiera sus primeros acercamientos a la instrucción formal con sus compañeros procedentes de las tierras araucanas, siendo discípulo de la Orden Franciscana que le marcó un sello personal para el resto de su vida; aquel joven que en Lima y en Richmond, Inglaterra, continuara sus estudios secundarios sufriendo muchas veces estrecheces económicas debido a la inescrupulosidad de los albaceas británicos.

El autor agrega cartas escritas a su padre, aunque, de éstas nunca obtuvo respuesta; presenta al discípulo y consecuente amigo de otro grande de la emancipación americana, el venezolano Francisco de Miranda, emulando la ingerencia de Simón Rodríguez en Simón Bolívar; al caballero que tocaba el piano y tomaba los pinceles, que hablaba muy bien la lengua inglesa, además del mapudungun de la gente de la tierra chilena, con cuyos hijos compartió las aulas y que aprendió a corta edad. Tenemos al agricultor, propietario por herencia de su padre, de la tierra en la hacienda Las Canteras, al hijo y hermano afectuoso; al político como diputado y alcalde y más tarde en la mayor magistratura en calidad de Director Supremo; al “recluta” que recurrió humildemente a su amigo Juan Mackenna para que lo incorporara en la carrera de las armas para combatir contra los realistas que pretendían destruir los ideales libertarios; tenemos al oficial que, montado en su brioso caballo conducía a sus tropas al campo de batalla, con triunfos en El Quilo, El Roble y Chacabuco y en las desastrosas Rancagua y Cancha Rayada.

Márquez destaca la obra republicana de O’Higgins, continuando con las obras iniciadas por otro prohombre de la Independencia Nacional, el general José Miguel Carrera como el Instituto Nacional, la Biblioteca Nacional, el diseño del pabellón nacional actual, la creación de la Escuadra Nacional, fundamental para el dominio del Océano Pacífico, la dictación de las constituciones políticas, las primeras del país, la de 1818 y la 1822 que marcaron la génesis jurídica de nuestra soberanía.

En esta obra, el lector apreciará las circunstancias en que O’Higgins hizo abandono del sillón gubernamental y se radicó en Perú, cuyo gobierno agradecido por su decisivo aporte a su emancipación, agradecido le obsequió la hacienda Montalbán, donde el chillanejo acogió a los vencedores de Yungay, se dedicó al comercio junto a su familia que incluía a su único hijo, Pedro Demetrio, a su madre y hermana, además de dos niñas originarias de Chile.

Allá se acerca el ocaso de su vida que culmina en 1842, dejando un valioso legado institucional hasta nuestros días.

Marcial Pedrero Leal

Presidente Corporación Histórica-Cultural

Bernardo O’Higgins de Chillán Viejo

LOS PINCHEIRA MITO Y REALIDAD

PROLOGO A LA PRIMERA EDICION


El profesor e historiador, Adolfo Márquez Esparza, discípulo nuestro en el bello cultivo de la historia, nos entrega un interesante trabajo intitulado “Los Pincheira: Mito y Realidad”. Se trata de un ensayo histórico sobre un controvertido y poco indagado tema de nuestra historia regional y local. Sin duda alguna, la presencia de los Pincheira debe ser analizada en su propio contexto histórico-temporal (1817-1832), marcado por las secuelas profundas que dejaron los conflictos de la lucha por la emancipación patria, y la evidente pugna generada en la difusa lucha por la organización del estado, que se vivían intensamente en esos momentos de nuestra historia. Chillán Viejo era un escenario propicio.

El fenómeno histórico del bandidaje y del “agavillamiento”, resultan ser un problema endémico de la región centro-sur del país, tal como lo había planteado con absoluto rigor el ilustre historiador Mario Góngora, en su famoso estudio sobre el vagabundaje y bandolerismo en esta región. Márquez Esparza, por su parte, señala que este proceso siempre tuvo a Chillán como “la atribulada ciudad-víctima de esas tropelías...” en esta cruenta “guerra de exterminio”, que tuvo como protagonistas principales a los Pincheira y otros bandidos de su misma estirpe o calaña; no sólo Chillán fue la “víctima”, sino que también padecieron del mismo sentir otras agrupaciones humanas como San Carlos, Parral, Linares, y hasta la misma Mendoza, la que permanentemente vivieron en ascuas durante esos aciagos años.

La historiografía moderna ha abordado científicamente el problema del bandidaje rural. Existen profundos estudios de historiadores europeos, como Ferdinand Braudel, en Francia, o Eric Hobsbawen, en Inglaterra, que han pasado a ser clásicos en la materia. En Chile, esta corriente está representada, entre otros, por el citado Mario Góngora, Marcelo Carmagnani, Jorge Pinto Rodríguez, María Paz Arrigorriaga, Jaime Valenzuela, José Bengoa y Gabriel Salazar. En Chillán, han incursionado en el tema, además del suscrito, los jóvenes profesores Manuel Medina y Alonso Riquelme, y ahora se incorpora Adolfo Márquez Esparza. Estos estudios históricos demuestran cómo el bandidaje representa un fenómeno social complejo, más que puramente delincuencial, que está estrechamente ligado a la miseria y marginalidad rural.

Por lo mismo, el bandolerismo, como es el caso de los Pincheira, se nutría de peones, inquilinos, gañanes o minifundistas pobres. Al respecto, Adolfo Márquez señala que “campesinos cesantes y vagabundos se integraban a los Pincheira... por la necesidad de supervivencia de los grupos pobres”. No existen dudas, entonces, de que la pobreza rural y la baja productividad agrícola, generaba un bandidaje típico en la región centro-sur de Chile, que muy especialmente en los campos de Ñuble, perduró por mucho tiempo, hasta bien avanzado el siglo XX, aunque mimetizado bajo otras formas como el cuatrerismo y el abigeato.

Márquez Esparza, plantea además en su interesante ensayo, otro tema que también está siendo abordado intensamente por la historiografía, tanto en Chile como en Argentina, el de las fronteras abiertas entre los actuales territorios chilenos y argentinos. El bandidaje asumido por grupos de campesinos pobres y marginales, se asociaba con grupos pehuenches cordilleranos e indios pampas de la extensa meseta ubicada el este de la Cordillera de los Andes. Estos grupos residían indistintamente a ambos flancos del macizo cordillerano. Por de pronto, el movimiento humano y sus diversos flujos, en especial, de indios y bandidos, se orientaba hacia uno u otro lado de la cordillera. En Chillán, tal como se temía la osadía y crueldad de la gavilla de los Pincheira; antes, desde mediados del siglo XVII, se sentía el mismo temor a los indios chiquillanes o “corsarios”, que se colaban por todos los boquetes fronterizos para agraviar a la población de nuestra incipiente ciudad.

Este tema de las fronteras abiertas, constituye una interesante problemática que nos permite explorar muchos procesos vividos en la historia regional. De hecho, los Pincheira contaban con su cuartel general o guarida, según se la quiera calificar, entre las dos lagunas de Epulafquén, ubicadas en la meseta altiplánica de la actual cordillera argentina; contando, además, con un inexpugnable refugio en la pampa de Neuquén. Por lo mismo, no puede extrañarnos el artero ataque que realizaron a la ciudad de Mendoza y el forzamiento de la firma del Tratado de San Juan, el 15 de julio de 1829, que los Pincheira obligaron a firmar al gobierno de Cuyo. La frontera no existía ni siquiera como una línea imaginaria. Tal concepción de fronteras, venía a ser en ese entonces, y aunque la explicación parezca osada, un paso hacia la integración regional. El comercio hacia ambos lados venía a ser un ejemplo más edificante del mismo tema.

La lectura del ensayo sobre los Pincheira, que Adolfo Márquez entrega a la comunidad, permitirá, sin lugar a dudas, abrir aún más el rico cofre de las reminiscencias de nuestra privilegiada historia local y regional, tantas veces subsumida, ingrata e injustamente, en las frondosas páginas de la historia nacional. Vale la pena repensar el mito y la realidad de los Pincheira, tal como nos insta la presente obra histórica.

MARCO AURELIO REYES COCA